La sangre también es vida

Se preguntarán por qué uso ese título para esta entrada del post si es una frase que es totalmente lógica. La razón por la que la uso es que estamos mas acostumbrados a oír la palabra “sangre” cuando nos informamos de un hecho violento, cuando describimos algunos problemas del país, cuando lo relacionamos con dolor. No es algo malo hacerlo, pero solo le damos un significado negativo y olvidamos el valor real que la sangre tiene, en especial para una emergencia, para salvar una o varias vidas.
El fin de semana hice una donación de sangre. Hace aproximadamente 4 años que no lo hacía. Ya llevaba bastante tiempo pensando en volver a donar, pero siempre me excusaba: “no tengo tiempo”, “la última vez se me irritó la piel del brazo”, “hay bastante gente donando”. Y se que muchos de ustedes han hecho lo mismo (aunque yo no he usado la de “donar engorda”, ¡es un mito!).
¿Y por qué me decidí? Porque luego de ver una petición de ayuda a través de Twitter para colaborar con donaciones para una persona, recordé algo que había pasado en mi familia hace muchos años. Una tía tuvo una complicación por un aneurisma, asi que debían operarla, pero para hacerlo se pedía a la familia que ayudara con donaciones de sangre. Esa vez no pude porque estaba enfermo, y me dolió mucho. Demoramos un poco en encontrar donantes, pero los conseguimos y quedamos agradecidos. Como ven, sé muy bien por lo que pasan muchas personas que en realidad no pueden hacerlo.
Por eso, me fui a donar. A veces se necesita de un recuerdo que teníamos perdido para motivarnos. Pero no debería ser así. Mientras estaba donando, la doctora que me atendió me dijo que para esta época se reduce drásticamente la cantidad de donaciones de sangre. Y, teniendo en cuenta que entramos a una parte del año en que hay gran potencial de accidentes, podemos considerarlo como un problema grave.Y nunca sobra si se tiene una buena reserva como prevención para una calamidad mayor en la ciudad. Y con igual peso hay que considerar a las personas que requieren transfusiones constantes por problemas médicos graves, cirugías, partos de riesgo….la demanda no es poca.
Vean estos datos que encontré mientras leía sobre el tema:
  1. Una unidad de sangre (450 cm3), el contenido de una donación, puede ayudar a TRES personas.
  2. De acuerdo a la información del banco de sangre de la Cruz Roja Colombiana hay 16 unidades de sangre disponibles por cada 1.000 habitantes. Es decir, las unidades alcanzarían para atender 16*3= 48 personas. Poco realmente para jugar al azar, e imagino que se multiplica el riesgo si ocurre un desastre grave.
  3. En Colombia la sangre O+ es la mas común (55% de la población) y por la misma razón, escasa en los bancos de sangre. Y los grupos “negativos” son muy escasos en la población.
  4. A veces también pecamos de inocentes: no sabía que había piratería con esto, hay bancos de sangre ilegales, por eso es bueno informarse e identificar los sitios autorizados por la autoridad de salud. Es un tema delicado, asi que es mejor la seguridad. El directorio de la Red Distrital de Sangre de Bogotá lo pueden revisar aquí en formato PDF.
El proceso de donación de sangre es sencillo pero estricto en su método. Antes de la donación, se debe llenar un documento en el que se pregunta por nuestra salud. Básicamente se requiere:
  1. Pesar mas de 50Kg y sentirse en buen estado.
  2. Tener entre 18 y 65 años.
  3. No estar tomando antibióticos o antidepresivos.
  4. No tener gripa, sufrir de la tensión, diabetes o enfermedades cardíacas graves.
  5. No tener enfermedades de transmisión sexual como sífilis, hepatitis B y C, o SIDA.
  6. Preferiblemente no tener un ayuno mayor a tres horas.
  7. Los hombres no deben haber donado en los últimos tres meses.
  8. Las mujeres no deben haber donado en los últimos cuatro meses, además no estar en embarazo o lactando.
Si pasamos la prueba, nos hacen un pequeño chequeo: Peso, tensión arterial, conteo de glóbulos rojos, confirmación del grupo sanguíneo. Por último la donación como tal, solo es tomarlo con calma y relajarse. Además, hay refrigerio a la salida….y la entrega de un carnet con nuestros datos, incluyendo obviamente nuestro tipo de sangre. También me explicaron algunos beneficios físicos, como la renovación de células sanguíneas y la reducción del riesgo de infartos.
Desde este momento me comprometo a donar al menos dos veces al año. No dejar esto solo como un acto de obligación o urgencia, sino tomarlo como una conducta responsable. Un nuevo hábito saludable, no solo para mi, sino para otros que necesitan de ello. Espero que ustedes también lo mediten, y si pueden, lo hagan. La sangre también es vida.
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